Coco: un pequeño yorkshire que sobrevivió a una obstrucción intestinal gracias a la ayuda solidaria
La historia de Coco es un ejemplo de cómo una obstrucción intestinal en perros puede convertirse en una emergencia vital, y de cómo la unión entre familias y la Fundación Mascoteros puede cambiarlo todo.
Un aviso desesperado: Coco no podía más
La tarde del 19 de noviembre, su mami, María Fernanda, nos escribió completamente angustiada. Coco llevaba horas vomitando bilis, temblando, sin poder defecar y cada vez más débil.
Nos envió un vídeo donde aparecía tumbado, sin fuerzas para incorporarse. Los síntomas eran compatibles con una obstrucción intestinal aguda, una de las urgencias veterinarias más graves, especialmente en perros pequeños como los yorkshire terrier.
En la clínica externa donde había sido atendido le realizaron radiografías y ecografía, y los resultados lo confirmaron:
➡️ Había cuerpos extraños en su intestino y signos claros de bloqueo obstructivo.
Para salvarlo, Coco necesitaba una cirugía inmediata.
Pero María Fernanda no tenía forma de asumir el coste.
Por eso acudió a nosotros.





20 de noviembre: llegada de Coco a la Fundación Mascoteros
Al ver su estado y las pruebas enviadas, lo citamos al día siguiente en nuestra clínica.
Coco llegó deshidratado, muy dolorido y en una situación crítica.
Antes de entrar a quirófano, realizamos una analítica sanguínea completa, donde se observó:
- Leucocitosis neutrofílica (inflamación severa)
- Monocitosis
- Bioquímica estable dentro de la gravedad
Los valores confirmaban que su cuerpo estaba luchando contra un proceso inflamatorio avanzado, probablemente causado por la obstrucción.



🩺
Cirugía de urgencia: dos obstrucciones intestinales
Se decidió intervenirlo de inmediato mediante una laparotomía exploratoria, y durante la operación descubrimos algo aún más grave:
🔸
1. Primera obstrucción en duodeno
Se extrajo un tricobezoar, una bola compacta de pelos que bloqueaba completamente el paso.
🔸
2. Segunda obstrucción en ciego
En otra zona del intestino, Coco tenía fragmentos de plástico mezclados con pelo, formando un segundo tapón.




Ambas obstrucciones impedían el tránsito intestinal, causaban vómitos constantes y podían haber provocado una perforación intestinal si no se intervenía a tiempo.
Tras realizar dos enterotomías, se realizó una radiografía postquirúrgica que confirmó que no quedaba ningún cuerpo extraño dentro del intestino.
Coco había superado una cirugía de altísimo riesgo.
21 de noviembre: las primeras señales de esperanza
La mañana siguiente Coco ya no vomitó.
Pudo beber un poco de agua y comió una pequeña cantidad de alimento blando.
Aunque aún no defecaba —algo normal tras una cirugía intestinal—, su evolución era positiva.
Recibió medicación intravenosa, analgesia y se pautaron:
- Antibióticos
- Antiinflamatorios
- Alimento blando en varias tomas pequeñas
- Curas dos veces al día
- Revisión en una semana
María Fernanda se volcó completamente en su recuperación.



3 de diciembre: revisión y microchip
En su revisión, Coco se encontraba estable.
Se realizó una radiografía de control, que confirmó:
- Buena recuperación intestinal
- Ausencia de obstrucciones
- Sin gas atrapado ni dilataciones anormales
Ese mismo día se le colocó el microchip, un requisito necesario para formalizar la ayuda dentro de la Fundación Mascoteros.
Coco ya estaba fuera de peligro.
🧾
Transparencia: gastos reales del caso de Coco
En la Fundación Mascoteros creemos en la transparencia total.
Este es el desglose exacto de lo invertido en salvar a Coco:
- Cirugía por obstrucción intestinal: 506 €
- Analíticas sanguíneas: 104,96 €
- Tratamientos inyectados: 5,60 €
- Alimento Recovery: 2,58 €
- Antibiótico para casa (Eupenclav, 6 comprimidos): 1,86 €
- Microchip (3 de diciembre): 17,50 €
🔻
TOTAL DEL CASO: 638,50 €
Cada euro se destinó a darle a Coco la oportunidad de seguir con vida.