TURCO

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Hoy os hablamos de Turco, un mestizo de 8 años al que Gema siente como un hijo.  Debido a sus dificultades económicas ha intentado ayudarle por todos los medios hasta agotar todos sus recursos.
A mediados de julio de este año Gema observa que Turco tiene un ojo inflamado y con mucho dolor. Pensando que se habría pinchado con algo, se acerca a su veterinario de confianza que le deriva al oftalmólogo directamente. El especialista le pone un tratamiento que le supone desembolsar un dinero que Gema necesita para vivir pero prefiere invertirlo en el bienestar de Turco.
Poco tiempo después observa que a Turco le ha salido un bulto en la zona del cuello, por lo que vuelve al veterinario y le realizan una citología con resultados poco alentadores, por lo que le recomiendan hacer una biopsia. Desafortunadamente, Gema no se puede permitir más pruebas.

Es por ello que se pone a buscar la manera de que alguien ayude a Turco, sabe que lo que tiene es algo grave pero no puede permitirse el coste del tratamiento, por lo que tras mucho buscar nos encontró a nosotros.
Cuando Turco llega a nosotros se le realiza una revisión general. A primera vista observamos que en el ojo afectado hay un sobrecrecimiento corneal que probablemente sea tumoral. Además se valora el bulto del cuello, que ya tiene el tamaño de una pelota de tenis. Gema nos comenta que el ojo ha empeorado mucho en este tiempo y que el bulto del cuello ha crecido muy rápidamente, tanto que últimamente nota que le cuesta respirar con normalidad cuando hace ejercicio.
Rápidamente se plantea operar a Turco para quitarle ambos tumores, por lo que se le realiza una analítica prequirúrgica y radiografías de la zona del cuello para comprobar que no hay afectación interna. En la radiografía se observa claramente cómo la masa del cuello desplaza la tráquea de Turco hacia arriba, lo que le dificulta respirar con normalidad.

Una semana después vuelve a nuestro centro para ser operado. Como parte del compromiso de la Fundación Mascoteros, además de extirparle la masa del ojo y la masa del cuello se aprovecha la anestesia para castrarle.

Decidimos enviar ambos tumores al laboratorio para ser biopsiados y poder saber con certeza qué le está ocurriendo a Turco.
Se le manda tratamiento antibiótico y antiinflamatorio para casa, además de un tratamiento para el ojo que Gema le aplica cuidadosamente cada 6 horas. Tendrá que venir a revisión en una semana y mientras tanto esperaremos los resultados del laboratorio.

A los pocos días regresa para revisar las cicatrices, que se encuentran limpias y sin infección, pero Turco tiene un poco inflamada la zona. Se le modifica el tratamiento hasta observar mejoría por completo unos días después, cuando se le quitan los puntos y las grapas y se le retira el drenaje que hubo que colocarle en la zona del cuello. Aprovechamos la visita para extraerle sangre y realizar algunas pruebas más para poder completar la información de la biopsia.

https://www.youtube.com/shorts/x1hf4etjrh8

En su última visita le ayudamos además con el transporte a nuestro centro para hacerse la revisión.

Pero hace unos días, Gema nos comentaba que notaba el ojo enrojecido. Vino a vernos y le realizamos una valoración oftalmológica bajo sedación, observando una pequeña neovasculariazación en córnea bajo tercer párpado.
De momento, le mantendremos en tratamiento y bajo observación para controlar su crecimiento.

Turco y Gema han regresado por aparición de otros bultos: uno bajo el tercer párpado y otro en los ganglios. Hemos comenzado tratándole con medicación y estaremos vigilantes del crecimiento de éstos para determinar si es necesaria cirugía.

Finalmente, tras ver que los tumores reaparecían y le causaban mucha molestia, decidimos que lo mejor sería la extirpación del ojo izquierdo, tras analítica previa prequirúrgica y revisión general favorable para someterle a la cirugía.

Ha acudido periódicamente a revisiones postquirúrgicas, en las que se ha ido controlando la supuración con tratamientos y limpieza hasta poder quitarle los puntos.

Además, acude cada 2-3 meses a controles analíticos y a que le demos el tratamiento farmacológico que necesita para controlar posibles recidivas de los tumores.

https://youtube.com/shorts/TIboY1NTBn0?feature=share

Hace ya varios años que Gema forma parte de la familia de Mascoteros.

Su situación económica nunca ha sido fácil, pero eso jamás ha cambiado el enorme cariño con el que ha cuidado de Turco. Para ella no era solo un perro: era su compañero de vida, su apoyo diario y un miembro más de la familia. Cuando los problemas de salud comenzaron a acumularse y los tratamientos dejaron de estar a su alcance, acudió a la Fundación Mascoteros buscando algo que nunca había pedido antes: ayuda para poder seguir luchando por él.

Gracias a todos los Mascoteros pudimos estar a su lado durante casi dos años.

Todo comenzó cuando Gema observó que Turco tenía un ojo muy inflamado y doloroso. Tras ser derivado al oftalmólogo recibió un tratamiento, pero poco después apareció un gran bulto en el cuello que no dejaba de crecer. Una citología inicial hacía sospechar un proceso tumoral y le recomendaron realizar nuevas pruebas, pero económicamente ya era imposible continuar.

Fue entonces cuando llegó hasta nosotros.

Un perro con dos tumores

En nuestro centro confirmamos que el ojo presentaba un importante sobrecrecimiento corneal compatible con un tumor y que la masa cervical había alcanzado ya el tamaño aproximado de una pelota de tenis.

Además, Gema empezaba a notar que a Turco le costaba respirar durante los paseos.

Antes de intervenir realizamos una analítica completa y radiografías del cuello. En ellas pudimos comprobar cómo la masa desplazaba la tráquea, dificultando el paso normal del aire.

Pocos días después entró en quirófano.

Aprovechando la anestesia general extirpamos tanto el tumor ocular como el del cuello y, siguiendo uno de los compromisos habituales de la Fundación Mascoteros, realizamos también su esterilización.

Ambas masas fueron enviadas al laboratorio para conocer exactamente su naturaleza.

Tras la cirugía recibió tratamiento antibiótico, antiinflamatorio y medicación oftálmica, además de acudir a numerosas revisiones para controlar la evolución de las heridas, retirar el drenaje y comprobar que la recuperación avanzaba correctamente.

Cuando el tumor volvió

Durante los meses siguientes Turco siguió acudiendo periódicamente a revisión.

Aunque inicialmente evolucionó bien, comenzaron a aparecer nuevos bultos, tanto bajo el tercer párpado como en distintos ganglios. Intentamos controlar la enfermedad mediante tratamiento médico, revisiones periódicas y controles analíticos.

Finalmente, al comprobar que el tumor ocular volvía a crecer y le provocaba cada vez más molestias, tomamos la decisión de realizar una enucleación del ojo izquierdo.

La intervención transcurrió sin complicaciones y, una vez más, Turco volvió a recuperarse rodeado de los cuidados de Gema y del seguimiento de nuestro equipo veterinario.

Mucho más que una cirugía

La historia de Turco no terminó con aquella operación.

Durante prácticamente un año siguió visitándonos cada pocos meses para realizar revisiones, analíticas completas y ajustar la medicación que necesitaba para mantener la enfermedad controlada.

A finales de febrero de 2025 una de esas revisiones rutinarias detectó una alteración muy llamativa: la fosfatasa alcalina aparecía por encima de 2.000 U/L, un valor extremadamente elevado que hacía sospechar la existencia de un proceso importante. visclte turco.pdfPDF

Tan solo dos días después realizamos una ecografía abdominal completa para intentar localizar el origen de esa alteración.

Afortunadamente, en ese momento no encontramos ninguna lesión que justificara aquellos resultados, por lo que decidimos instaurar tratamiento y continuar vigilando muy estrechamente su evolución.

Un mes más tarde repetimos las analíticas. Aunque los valores seguían siendo muy elevados, Turco continuaba encontrándose relativamente bien, permitiéndole seguir disfrutando de su vida junto a Gema mientras manteníamos controles periódicos.

El último adiós

En julio de 2025 todo cambió de forma muy rápida.

Gema acudió muy preocupada porque Turco llevaba varios días sin querer comer, presentaba diarrea, heces negras y cada vez estaba más apagado.

Las nuevas pruebas confirmaron que la enfermedad había avanzado de forma irreversible.

Las radiografías mostraban un corazón enormemente aumentado de tamaño, compatible con un importante derrame pericárdico, mientras que la ecografía reveló además la presencia de líquido alrededor del corazón y de los pulmones, probablemente de origen hemorrágico.

La analítica también reflejaba una anemia importante, alteraciones hepáticas muy marcadas y signos de una intensa respuesta inflamatoria. visclte turco.pdfPDF

Después de valorar cuidadosamente la situación junto a Gema, comprendimos que ya no existía ningún tratamiento capaz de devolverle una buena calidad de vida.

La decisión fue dolorosa.

Pero también fue el último acto de amor que podía hacerse por él.

Turco se marchó tranquilo, acompañado por la persona que más le quiso durante toda su vida.

Gracias, Mascoteros

Hay historias en las que ganar significa curar.

Y hay otras en las que ganar significa regalar tiempo.

Durante casi dos años, gracias a todos los Mascoteros, Turco pudo recibir cirugías, pruebas diagnósticas, medicación, revisiones y un seguimiento constante que permitió que Gema disfrutara de mucho más tiempo junto a él.

Ese tiempo no tiene precio.

Cada ayuda, por pequeña que parezca, permite que familias que atraviesan momentos muy difíciles no tengan que enfrentarse solas también a la enfermedad de sus animales.

Porque ser Mascotero es precisamente eso.

Estar cuando más falta hace.

Coste estimado actualizado de la ayuda: 1.492,86 €

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