Laiya: una segunda oportunidad para una pata que parecía perdida
Hay personas que, incluso cuando la vida se complica, siguen eligiendo no abandonar a quienes dependen de ellas.
Eso hizo la cuidadora de Laiya.
Tras una ruptura sentimental decidió hacerse cargo también de la gata, aunque su situación económica era muy ajustada. Trabaja unas horas como repartidora, comparte vivienda y vive al día, pero nunca se planteó buscar otra salida para Laiya.
Entonces llegó el accidente.
La gata quedó atrapada en una malla antiescape y sufrió una gravísima luxación del tarso. Las primeras radiografías mostraban una lesión muy compleja y el pronóstico era reservado, llegando incluso a plantearse la amputación de la extremidad.




Antes de llegar a Fundación Mascoteros, su cuidadora ya había invertido todos los ahorros que tenía en un hospital veterinario intentando darle una oportunidad.
Cuando acudió a nosotros, decidimos intentarlo.
Primero realizamos una estabilización mediante una aguja centromedular y una inmovilización externa. Durante la recuperación aparecieron complicaciones: la aguja terminó exteriorizándose y fue necesario retirarla.


Lejos de rendirnos, realizamos una segunda cirugía reconstructiva para estabilizar definitivamente la articulación.
Después llegaron semanas de curas, vendajes, controles radiográficos, revisiones y rehabilitación hasta conseguir una evolución que parecía imposible el primer día.


Las radiografías muestran la historia completa: desde una articulación completamente inestable hasta una extremidad funcional y estable.
💙 Ayuda prestada por Fundación Mascoteros
🩺 Primera cirugía de estabilización.
🩺 Segunda cirugía reconstructiva.
🩺 Múltiples curas, vendajes y revisiones.
🩺 Controles radiográficos.
🩺 Tratamiento antibiótico y medicación.
🩺 Esterilización una vez recuperada.
💙 Total ayuda Fundación Mascoteros:
934,82 €
Porque detrás de una radiografía siempre hay una historia.
Y detrás de esta historia hay una chica que nunca dejó de luchar por su gata y cientos de personas que, con sus donaciones, hicieron posible que Laiya pudiera seguir caminando sobre sus cuatro patas.
