Hay heridas que no se ven a simple vista…
pero que cambian por completo la vida de un animal.
Cielo lleva demasiado tiempo sufriendo en silencio.
Cuando Mari encontró a Cielo, supo enseguida que algo no iba bien.
No era solo el estado en el que estaba.
Era la forma desesperada en la que buscaba cariño y comida.
Mari lleva años ayudando a los gatos abandonados de la zona de Valdepeñas.
Lo hace prácticamente sola.
Sin recursos.
Sin ayudas.
Sin mirar nunca hacia otro lado.
Como tantas gestoras felinas de España que dedican su vida a salvar animales con lo poco que tienen.
Cielo llegó a su clínica veterinaria llena de suciedad, con el pelo completamente apelmazado y muchísimo babeo.
Y aun así… solo quería acercarse a las personas.
Todo apunta a que fue una gata casera abandonada a su suerte en la calle.
Tras la exploración veterinaria descubrieron algo mucho más grave:
👉 Tiene una fractura y luxación mandibular antiguas.
👉 Probablemente consecuencia de un atropello o de un golpe muy fuerte.
Le realizaron radiografías, analíticas y test de inmunodeficiencia y leucemia, que dieron negativos.



Pero todavía queda lo más importante.
Ahora necesita un TAC urgente para conocer el alcance real de las lesiones.
Las radiografías no permiten ver completamente el daño y necesitan saber exactamente qué zonas están afectadas antes de entrar en cirugía.
Después llegará la operación.
Y todavía no saben si necesitará una sola intervención… o varias.



💔 Cielo ha sobrevivido sola en la calle con un dolor que nadie debería soportar.
Ahora por fin tiene una oportunidad.
Pero no podemos hacerlo sin ayuda.
💰 Necesitamos recaudar aproximadamente 1.500€ para cubrir:
🐾 TAC
🐾 Pruebas veterinarias
🐾 Cirugía mandibular
🐾 Hospitalización y recuperación
El importe podría variar dependiendo de la gravedad de las lesiones que descubran en la intervención.
Cada donación, por pequeña que sea, puede acercar a Cielo a una vida sin dolor.



💚 AYÚDANOS A AYUDARLA
💙 ES52 2100 6839 9402 0013 0357
💙 PayPal: info@fundacionmascoteros.org
💙Bizum: 06919
Porque ningún gato debería sufrir así…
y porque detrás de cada rescate también hay personas como Mari, que nunca dejan de luchar.
